Factores sociales.
Factores sociales que favorecen la Violencia Filio-Parental.
Otros cambios sociales, que se producen en paralelo, aumentan la dificultad de progenitores y educadores para mantener su autoridad:
• Disminución en el número de descendientes con incremento importante de los hijos únicos. Los hijos, cada vez más escasos, se convierten, con frecuencia, en un "tesoro" que hay que mimar y cuidar delicadamente, al que debe prestársele atención siempre y en todo lugar.
• Cambios en los modelos familiares. La familia nuclear va disminuyendo progresivamente su presencia, de manera que, en la actualidad, supone menos del 50 % de los modelos familiares en la sociedad occidental. Otras tipologías como los núcleos monoparentales, reconstituidos, de acogimiento o adoptivos ocupan cada vez un mayor espacio.
• Cambios en el ciclo vital familiar. Un progresivo atraso de la edad media a la que se tienen los hijos generan padres "añosos", con menos energías para pelear con los hijos para mantener la disciplina y poner límites.
• Cambios laborales. Plena incorporación de la mujer al trabajo y aumento del número de horas que es necesario pasar fuera de casa -por horarios interminables o largos desplazamientos- dan lugar a los llamados "niños llave". El número de horas de contacto con los hijos disminuye, se llega cansado a casa y en el poco tiempo que se está con ellos se tratan de evitar, en lo posible, situaciones de tensión. Así, se eliminan actuaciones que generen frustración en busca de una "armonía familiar" que no sobrecargue aún mas al cansado progenitor. Se establece entonces una educación permisiva, cuya consecuencia es la dificultad para poner límites y hacerse respetar.
• Y cuando son otros miembros de la sociedad los que tratan de poner estos límites, no es extraño observar como, a menudo, los padres se alían indiscriminadamente con el hijo, enfrentándose, a veces violentamente, a los profesores que intentan educar sin la colaboración de éstos. Este enfrentamiento entre familia y sistema educativo ha conducido a una frecuente pérdida de una colaboración indispensable y a la indiferencia y el absentismo de muchos profesores "quemados" por la falta de apoyos en la realización de su trabajo.
• La evolución de la sociedad hacia un modelo educativo basado más en la recompensa que en la sanción y en la tolerancia que en la disciplina ha llevado a restringir de manera significativa la capacidad sancionadora de los educadores. A los profesores y maestros se les ha retirado, desde hace tiempo, la posibilidad de utilizar casi la totalidad de los correctivos. Ahora se les está quitando esta capacidad a los padres, quienes ya no pueden sancionar físicamente a los hijos.
• Paralelamente, y de manera incongruente, la sociedad cada vez es más permisiva con la violencia de los hijos. Los mensajes agresivos en los medios se multiplican.


No estaba muy enterada acerca de este tema, y me parece muy interesante ya que es algo que está a nuestro alrededor. Yo creo que todos hemos vivido alguna situación cercana en la que amigos, primos o parejas le han hablado mal a sus padres, pero lo tenemos tan normalizado que lo dejamos pasar.
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